Show simple item record

dc.contributor.authorJudez Fageda, Joaquinaspa
dc.date.issued1976spa
dc.identifier.issn0034-8082spa
dc.identifier.urihttp://hdl.handle.net/11162/71551
dc.description.abstractPuede considerarse bajo tres aspectos: posibilita la comunicación entre personas, es una experiencia placentera y supone la reproducción de la especie humana. La finalidad de la persona al coitar puede ser buscar el cumplimiento de las tres posibilidades mencionadas, de dos o de una de las mismas, dependiendo de la educación sexual que se haya recibido. También, según sea esta educación una persona después del acto sexual podrá sentirse plenamente realizada o con un sentimiento de auto infravaloración. Esto aún dentro de una situación social legalizada como es el matrimonio. La vida sexual de un individuo es el resultado de una mezcla de facetas diversas unas heredadas, otras adquiridas a lo largo de experiencias e influencias ambientales que hacen que seamos diferentes sexualmente. En el comportamiento sexual humano interviene como faceta primordial el aprendizaje en función de condicionantes ambientales en que se ha formado. Así, se hablará de distintas conductas sexuales, seis en total. Esta conducta debe ser totalmente responsable a lo que deben contribuir las dos personas respetándose mutuamente. La sexualidad debe iniciarse en la infancia. Su educación sexual compete a la familia, escuela y sociedad, variando según las etapas evolutivas del niño. Este deberá encontrar un equilibrio en todas las manifestaciones que sobre el sexo le lleguen de los adultos porque el desarrollo de la sexualidad se incardina en el desarrollo del conocimiento y de la afectividad del niño, siguiendo un proceso desde que es niño hasta que es adulto y concibiendo la sexualidad de distintas formas pasajera o definitivamente. Un ajuste sexual satisfactorio parece incrementar la probabilidad del éxito en el matrimonio, la ignorancia y falta de preparación reducen la posibilidad de que ocurra tal acoplamiento dichoso y una sociedad que permite un amplio juego sexual en la infancia y adolescencia aumenta las probabilidades de que las relaciones sexuales en el matrimonio sean agradables y mutuamente satisfactorias. Las relaciones homosexuales pueden darse por multitud de causas: cuando el adolescente ha recibido una educación segregada del sexo opuesto, etcétera. En general suelen ser pasajeras. Los autores creen que los homosexuales hombres o mujeres se convierten en ello más a causa de la experiencia personal que a impulsos imperativos heredados y que la ausencia a toda respuesta consciente a los estímulos homosexuales refleja una supeditación a condicionantes sociales.spa
dc.format.mediumRevistaspa
dc.format.mediumDigitalspa
dc.language.isospaspa
dc.relation.ispartofRevista de educación. Madrid, 1976, n. 244 ; p. 34-44spa
dc.rightsCuando no se especifique otra condición, los documentos incorporados a Redined a texto completo, se hallan bajo las condiciones de uso de sólo lectura y únicamente podrán ser citados con reconocimiento del autor(es). Para cualquier otro uso, deberá solicitarse el permiso del autor (es)spa
dc.subjecteducación sexualspa
dc.subjectsexualidadspa
dc.subjectdesarrollo sexualspa
dc.subjectconducta sexualspa
dc.subjectniñospa
dc.subjectadolescentespa
dc.subjectEspañaspa
dc.titleSexualidad y educaciónspa
dc.typeArtículo de revistaspa
dc.audienceUsuarios en generalspa
dc.bbddAnalíticasspa
dc.date.provenance2007-08-21T13:00:00spa
dc.description.locationBiblioteca de Educación del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte; Calle San Agustín, 5 - 3 Planta; 28014 Madrid; Tel. +34917748000; biblioteca@mecd.esspa
dc.description.paisESPspa
dc.educationLevelÁmbito generalspa
dc.identifier.dlM-57-1958spa
dc.identifier.signaturaEC R-638spa
dc.title.journalRevista de educaciónspa


Files in this item

    Show simple item record