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dc.contributor.advisorPalacio Atard, Vicentespa
dc.contributor.authorSolé Romeo, Gloriaspa
dc.contributor.otherUniversidad Complutense de Madrid. Facultad de Filosofía y Letras;spa
dc.date.issued1981spa
dc.identifier.citationh. 404-415spa
dc.identifier.urihttp://hdl.handle.net/11162/42170
dc.description.abstractAportar nuevos datos a un estudio más amplio de mentalidades y modos de vida de la sociedad en el siglo XIX y principios del XX. Se da una visión general sobre la situación jurídica, profesional y educativa de la mujer en el siglo XIX, y la polémica sobre la educación de la mujer en torno a 1868-1900. Después se estudian la prensa femenina, las asociaciones e instituciones para la instrucción de la mujer, los congresos y certámenes pedagógicos de 1882 y 1892; y las escuelas, colegios y universidades. La segunda parte se centra en la Asociación para la Enseñanza de la Mujer desde sus orígenes en 1868 hasta 1970. Fuentes documentales y bibliografía de la época. La situación jurídica de la mujer en el siglo XIX hace difícil su plena incorporación en la sociedad como sujeto de derecho. A finales del XVIII y principios del XIX existe la preocupación por aumentar las escuelas para niñas y la atención preferente por formación de maestras. El porcentaje de analfabetismo femenino en 1860 es del 86 por ciento y en 1910 se reduce al 65. La polémica sobre la instrucción femenina a partir de 1868 se fomenta por conferencias dominicales organizadas por Fernando de Castro; la creación del Ateneo de señoras; la aportación de la Asociación para la Enseñanza de la Mujer; el boletín de la Institución Libre de Enseñanza; la Escuela Normal de Maestras de Madrid; la entrada de la mujer en instituciones, universidades y ateneos culturales; los congresos pedagógicos; los discursos políticos en el congreso y de apertura de las universidades; revistas y periódicos femeninos; y la cuestión académica de Emilia Pardo Bazán. La iniciativa privada es más importante que la pública. Hasta los años 80 el Ministerio no inicia reformas y la legislación oficial en muchos casos se limita a ser un refrendo de la situación de hecho. A partir de la Revolución del 68 aparece un interés creciente por la instrucción femenina. La Escuela de Institutrices, iniciada en 1869 por Fernando de Castro, es el origen de la Asociación para la Enseñanza de la Mujer. Con ello se quiere preparar a jóvenes para que se encarguen de instruir a las nuevas generaciones de la clase acomodada. El número de alumnas matriculadas es difícil de decir pero un folleto de 1935 habla de 6.000. De ellas algunas cursaban carreras y otras solo asignaturas sueltas. La mayoría están vinculadas a las Escuelas de Maestros. La mujer entra en el siglo XIX como labradora, artesana y ama de casa y termina el siglo como maestra, institutriz, telegrafista y estanquera.spa
dc.format.extent789 h.spa
dc.format.mediumLibrospa
dc.language.isospaspa
dc.rightsCuando no se especifique otra condición, los documentos incorporados a Redined a texto completo, se hallan bajo las condiciones de uso de sólo lectura y únicamente podrán ser citados con reconocimiento del autor(es). Para cualquier otro uso, deberá solicitarse el permiso del autor (es)spa
dc.subjecthistoria de la educaciónspa
dc.subjecteducación de la mujerspa
dc.titleLa instrucción de la mujer en la restauración : la Asociación para la Enseñanza de la Mujerspa
dc.typeTesis doctoralspa
dc.audienceUsuarios en generalspa
dc.bbddInvestigacionesspa
dc.date.provenance1990-05-01T10:10:10spa
dc.description.paisESPspa
dc.educationLevelEducación Superiorspa
dc.identifier.signatura11562spa


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