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dc.contributor.advisorLarrosa Barbero, Adriánspa
dc.contributor.authorRibas Serrat, María Dolorsspa
dc.contributor.otherUniversidad Pontificia de Salamanca;spa
dc.date.issued1978spa
dc.identifier.citationp. 75spa
dc.identifier.urihttp://hdl.handle.net/11162/27769
dc.description.abstractConocer los factores que contribuyen a provocar la delincuencia. Estudia los conceptos relacionados con la delincuencia, las causas que la provocan y algunas teorías críticas, explica el sistema penal con sus correspondientes instituciones penitenciarias y examina las posibles terapias del delincuente. 1) Las realidades históricas del delincuente no importan demasiado, así como sus condiciones físicas, psíquicas o sociales, que quedan plasmadas pero en un informe que será archivado como un elemento más dentro de una burocracia administrativa, mientras el delincuente y el inadaptado social serán una sola cosa, el que ha delinquido. 2) Un hombre nunca se comportará de una determinada manera, ni su conducta será el producto de una sola causa, sino que serán un conjunto de factores o elementos los que inician y determinan la conducta del hombre. Así pues, nunca puede ser una sola causa la que provoque en el hombre una conducta anormal o antisocial. 3) De todos los estudios que examinan las causas endógenas, no parece existir alguno que no tenga connotaciones de probeta de laboratorio y parece ser que ninguno de ellos pueda ser una causa de delincuencia en si misma. 4) Dentro de las causas exógenas que pueden llevar a un individuo a la delincuencia, cabe destacar la escuela, pues es en ella donde se pueden ver primeramente manifestadas las conductas predelictivas. Sin embargo, las experiencias realizadas sobre delincuentes de clases sociales bajas, no han demostrado esta sola causa como motor delictivo, ya que la delincuencia es la suma de múltiples factores. Por ello mismo, la inapetencia ante las tareas escolares y ante la propia escuela, no constituyen suficiente fuerza para que un individuo llegue a ser delincuente. 5) Las bandas, en los delincuentes, no suponen el principio de una selección de profundas amistades de juegos y distracciones, sino que sólo las usan de forma egoísta para conseguir placeres y satisfacciones. Los delincuentes juveniles no son más que miembros sanos de una sociedad enferma, que difieren de los ciudadanos respetables solamente porque tuvieron la desgracia de criarse en una clase de la sociedad en la que el estilo de vida delictivo es más accesible y se aprende más fácilmente que la conformidad a la ética de la clase media. 6) La política en si no representa alguna causa exógena que lleve a la delincuencia, pero si puede ser el motor de una estructura social injusta en la que viven unos individuos en condiciones privilegiadas y otros en condiciones nefastas. 7) Al hablar de sistema penal, tanto por historia como por actualidad, se refleja siempre la palabra castigo. Los delincuentes purgan sus culpas cumpliendo un castigo tradicional, aminorado tal vez por ideas paternalistas, psicológicas o pedagógicas. 8) Las comunidades terapéuticas han sido famosas a lo largo de la historia, como terapia para los delincuentes, pero su peor fallo, que al tiempo es elogio para sus fundadores, es que en su mayoría han sido fundadas por personas con grandes ideales y buena preparación, pero que los medios de que dispusieron en un principio, se han ido reduciendo hasta quedar anuladas. Por ello, el gran fallo es pues que el estado no se haya hecho cargo de estas comunidades potenciándolas y aceptándolas como una terapia de grupo realmente eficaz. Una política económica mal saneada, en principio altera la situación del trabajo y con ello aumenta el número de parados. El paro es uno de los mayores males que corroe a la sociedad actual y trae consigo consecuencias tan imprevisibles como la delincuencia. Las familias que viven en una situación de paro, son víctimas de una serie de tensiones y conflictos familiares, provocados por un déficit económico y como consecuencia su convivencia será muy poco sana. Una mala alimentación, una cultura deficiente, malos tratos y mala convivencia, serán más que una tríada suficiente para una delincuencia. Estas y otras causas podrían ser el complejo de causas por las cuales un individuo llega a ser delincuente. Se podrían añadir otras como orfanatos, hospicios, sanatorios, en donde desde la infancia se puede ir incubando una personalidad delincuente, por razones obvias de carencia de afectividad.spa
dc.format.extent75 p.spa
dc.format.mediumLibrospa
dc.language.isospaspa
dc.rightsCuando no se especifique otra condición, los documentos incorporados a Redined a texto completo, se hallan bajo las condiciones de uso de sólo lectura y únicamente podrán ser citados con reconocimiento del autor(es). Para cualquier otro uso, deberá solicitarse el permiso del autor (es)spa
dc.subjectdelincuenciaspa
dc.subjectinfluencia socialspa
dc.subjecthogar correccionalspa
dc.subjectdelincuentespa
dc.subjectconducta desviadaspa
dc.subjectprisiónspa
dc.subjectclase socialspa
dc.subjectbanda de jóvenesspa
dc.titleLa delincuenciaspa
dc.typeTesinaspa
dc.audienceUsuarios en generalspa
dc.bbddInvestigacionesspa
dc.date.provenance1990-05-01T10:10:10spa
dc.description.locationUniversidad Pontificia de Salamanca. Facultad de Ciencias de la Educación; Calle Compañía, 5; 37002 Salamanca; 923277118;spa
dc.description.paisESPspa
dc.educationLevelÁmbito generalspa
dc.identifier.signaturaCL P. 728spa


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